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SIN limitantes

Nunca nos hemos preguntado cómo es la vida de un colombiano con discapacidad, se pasa por un lado murmurando sobre su condición, como si fueran seres de otro planeta. Se ve, pero no se comprenden las situaciones y se actúa de manera incorrecta, en consecuencia, se cae en el error de ignorarlos y de etiquetarlos. En Colombia, para el censo del 2018 realizado por el DANE sobre la población con discapacidad visual, arrojó un resultado que según la escala de medición WG en el CNPV 2018, es de 1´948.332 personas, equivalente al 62.17% de la población con discapacidad en Colombia.

Fredy Sánchez Noguera, es un líder con discapacidad visual, que tiene un programa radial llamado “La hora del regreso” en la emisora comunitaria Juventud Estéreo 104,7 FM del municipio de San José del Guaviare, que ha estado dirigiendo por aproximadamente por 12 años. Compartir con Freddy es una experiencia agradable donde se hable, se ríe, se recocha y de vez en cuando se tocan temas políticos, sociales y económicos. Pero detrás de ese hombre hay una historia que atendido que enfrentar de forma individual y familiar desafíos de ir perdiendo la vista con el tiempo hasta los 15 años, dejando por fuera sueños como de ser futbolista, piloto, deportista o de ser independiente.

Una enfermedad que se fue consumiendo sus córneas de sus ojos, por otra parte, la lejanía de las veredas de los centros especializados y el sistema paupérrimo de salud de Colombia, la vista de Fredy se fue pagando como una vela, inicio con problemas para estudiar ya que tenía que hacer mucho esfuerzo para comprender las lecturas, a los ocho años se apagó la luz de su ojo derecho y finalizó a los 15 años, todo quedo oscuro.

Como se puede entender siendo tan joven, con tantas sueños, metas e ideas por cumplir en la vida y saber de repente ya no podrá volver a ver. Tal vez no lo podamos imaginar, pero están los relatos y las vivencias de personas como Freddy, “todo el chic le va cambiando, pues uno de chino siempre el sueño de ser futbolista, militar o ser deportista y la verdad todo le cambia a uno”. Freddy es de la vereda Santa Rosa Alta del departamento del Guaviare, de familia campesina y humilde; su niñez la vivió en el campo con su mamá y sus hermanos. Según datos del DANE, la población con discapacidad en el territorio es de 2.985 personas que presentan alguna limitante física o cognitiva, donde 577 habitantes tiene una estructura o funciones corporales que presentan alteraciones en los ojos, discapacidad visual. Sí vemos los desafíos en la actualidad en los sistemas de salud, económico y social del país con esta población, imagínense hace 30 años.

Después de haber perdido la vista, Freddy duro un año encerrado sin hablar con nadie, comprender lo que estaba pasando iba a tomar un poco de tiempo para poder asimilar que ya no podría volver a ver y que su vida iba a cambiar. Sin embargo, tuvo lo fortuna de contar con una madre que lo ayudaría en su proceso de aceptación de su condición, por otra parte, las mismas ganas del ser humano por enfrentar la vida y de superar los desafíos que se presentan en el camino, aprendió a raspar coco, a limpiar plataneras, a orientarse y en compañía de su hermana montaron una bodega donde vendían cerveza. 

No sabemos los retos por los cuales una persona con discapacidad tuvo que pasar, pasa o puede pasar, tal vez porque nos da pena preguntarles y darnos cuenta que no son tan diferentes a las personas sin discapacidad. Individuos que pueden trabajar, soñar, superar obstáculos y llevar una vida tranquila y digna. En el caso de Freddy paso por momentos complicados pero que con el tiempo y el apoyo de su familia logro enfrentar, por lo tanto, entiendo que podía lograr ser independiente, alcanzar metas, liderar y forjar su propio camino.

Por lo tanto, tomo rumbo hacia la capital de la esperanza y con el apoyo de su hermano y cuñada se fue adaptando, por otra parte, escuchar a una persona ciega dirigir un programa radial, le despertó la curiosidad por aquella labor donde solo se necesitaba la palabra. Su dedicación y paciencia le permitió con el tiempo desarrollando habilidades personales y profesionales, que lo llevaría a dirigir su propio programa en la emisora comunitaria Juventud Estéreo 104,7 FM.

Pero su labor en este mundo no se limitó a la radio, sino que trascendió como líder social, ayudando a otras personas con discapacidad y demostrando que los desafíos se pueden superar y que no hay ninguna limitante. Hoy, además, de su programa radial, también, dirige la Asociación Ver y soñar del Guaviare que lleva aproximadamente 5 años gestionando, realizando veeduría y trabajando para las personas con discapacidad en el departamento.

Freddy en la actualidad tiene un hogar, esposa e hijo. Sus lasos familiares son más fuertes y su círculo social es variado. En su vida sigue enfrentando desafíos, pero que va superando con fortaleza cada día, pero sobre todo sigue soñando y proponiéndose metas para ofrecer lo mejor de sí mismo a las personas que lo aman y que necesitan de su ayuda.