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NEGOCIOS AMAZÓNICOS: UNA OPORTUNIDAD PARA LA GOBERNANZA DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS

La Amazonia colombiana es un lugar altamente estratégico, por sus especies y recursos biológicos, que apoyados por la ciencia y las comunidades locales hoy generan el aprovechamiento sostenible de la región e impulsan su desarrollo. Y es que según el Herbario Amazónico Colombiano – COAH existen al menos 2.286 especies útiles identificadas para la Amazonia, y sus usos, por ejemplo, podrían variar en industrias como la farmacéutica, alimenticia, textil o cosmética, entre otras. 

Actualmente, el programa de Investigación de Sostenibilidad e Intervención del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI y las cifras de su línea de investigación de negocios amazónicos, contemplan que en las últimas dos décadas al menos 5000 familias se han beneficiado con el fortalecimiento de 130 organizaciones comunitarias, emprendimientos y negocios amazónicos; se destaca el departamento del Amazonas (28%) seguido por Caquetá (26%), Putumayo (23%) y Meta (10%), Guaviare (8%), Vaupés (2%), Guainía (1%), Vichada (1%), Sur del Cauca (1%) quienes más cuentan con iniciativas para el uso sostenible de la biodiversidad apalancados por el Instituto SINCHI. 

Para Luz Marina Mantilla Cárdenas, directora general del Instituto SINCHI, “los negocios amazónicos son una realidad cuando convergen la ciencia, la tecnología, la innovación y el conocimiento de la mano de comunidades cohesionadas y comprometidas para alcanzar un fin único y último: su gobernanza”.  Y es que la gobernanza de las comunidades amazónicas ha significado una búsqueda permanente en el marco de la generación de capacidades desde el Instituto. 

Para Diego Castro, ingeniero agroecólogo, representante de Puramazonía, una organización que produce y distribuye bebidas, galletas, helados y encurtidos basados en ingredientes naturales de la Amazonia como el copoazú (Theobroma grandiflorum), el camu camu (Myrciaria dubia) y el asaí (Euterpe precatoria) entre otros, el relacionamiento con las comunidades indígenas es vital para alcanzar la gobernanza. 

“Nosotros no funcionamos como intermediarios, sino que somos una alianza y acompañamiento. Nosotros tenemos en cuenta a las comunidades porque ellos son parte de nuestra organización, eso los involucra y creamos una cadena, porque no es solo comprarles materia prima, generamos espacios de aprendizaje y colaboración”, afirma Castro desde Caquetá, uno de los departamentos con más altos índices de deforestación en el país. 

“En cada resguardo hay un indígena gerente del vínculo con Puramazonía y hacemos esto para que exista una autonomía dentro de su resguardo… El abuelo es el que se encarga de hacer el enlace con las comunidades”, explica Castro, y cuando dice abuelo se refiere a Alfonso García Hernández, indígena uitoto, líder en su comunidad conformada por la etnias uitoto y coreguaje en el Caquetá y quien trabaja de la mano con Puramazonía aportando su conocimiento ancestral sobre el uso que las comunidades indígenas le dan a los frutos amazónicos e impulsando a más indígenas a mejorar su economía local con la recolección de estos frutos, la capacitación en procesos de fabricación, pero sobre todo su compromiso se orienta en ayudar en la comprensión de la riqueza de su territorio. 

“Cada día las comunidades amazónicas hacen uso de su biodiversidad, son responsables de su uso sustentable, de lo que deriva de su aprovechamiento y de los retornos para mantener su calidad de vida. En estos años ya son más de 130 iniciativas vinculadas y entre los resultados está la contención a la deforestación, la oferta de nuevos productos con un valor agregado que de alguna manera satisface los requerimientos que las industrias nacionales tienen y que previamente habían tenido que satisfacer con recursos o productos derivados de otras fuentes”, afirmó María Soledad Hernández, coordinadora del programa Investigación de Sostenibilidad e Intervención del Instituto SINCHI.

Puramazonía trabaja conjuntamente con Agrosolidaria – Florencia, Caquetá una comunidad integrada por productores y consumidores vinculados mediante grupos asociativos en Caquetá y que el año pasado se ratificó como proveedor oficial de manteca de copoazú de la compañía Natura, lo que garantiza condiciones de conservación y uso de la biodiversidad en esta zona del país.